Escritura intimista

Escribir en un blog intimista al que puede acceder una multitud, o un diario guardado en la mesita de noche, puede ser una experiencia transformadora o sencillamente un alivio por el mero hecho de plasmar las impresiones del día, lo que sorprende, lo que fastidia, lo que afecta o sencillamente lo sucedido. “Sea para uno mismo escribiendo un diario o para que lo lean los demás en blog, es beneficioso”, asegura Gemma Guarch, psicóloga y fundadora de Som RIU. Sucede que en ocasiones ese diario guardado también llega a los demás, sea porque finalmente se publica como libro o por otras circunstancias. Pero el resultado es igualmente beneficioso, también coincide la psicóloga y psicoanalista Catalina Mellado. Aunque comenta que cuando la persona escribe sus experiencias para ser leídas, como sucede con los blogs, la espontaneidad puede quedar algo mermada. “Entra en juego lo que puedan pensar de mí, la autoimagen que se proyecta, a no ser que se busque explícitamente el impacto en los demás para intentar que sea muy comentado. Hay la tendencia de crearse un personaje social que busca reconocimiento”. En cualquier caso, los expertos señalan los beneficios de escribir el diario y cómo hacerlo para sacar el máximo provecho.

 

 BENEFICIOS
Potencia la creatividad Fortalece la memoria Desestresa Notario de aciertos y errores que pueden servir de guía para otras ocasiones  Reordena el caos mental Ayuda a crear hábitos Fomenta la autoobservación Puede desbloquear emociones que no se manifestaban

 

CÓMO HACERLO

Sin tabúes. Es importante no juzgarse sobre las impresiones o lo que se siente para no frenar los impulsos del contenido de lo que se escribe. La espontaneidad de lo que surge es primordial.

El estilo. El objetivo no es crear una obra literaria, sino abrir el grifo de lo que hay dentro para que salga. Dejarse ir sin pensar en la forma, el estilo, ni si es correcto gramaticalmente.

El momento. Sin duda hay que establecer ese instante necesario para escribir, sin interrupciones, sin ser molestado. Preferentemente por la noche es uno de los momentos ideales, en el que además puede hacerse repaso de lo acontecido durante el día, junto con las emociones que suscita lo vivido.

Regularidad. Sea cada día o una vez a la semana, es recomendable establecer una rutina periódica. Crear el hábito permite abrir más fácilmente el grifo de lo que surge en el interior de cada uno.

Yo. Utilizar la primera persona del singular. No se está escribiendo sobre uno si no desde uno. No hay que tener reparos en reconocer que el protagonista es uno mismo, no alguien abstracto. Es importante perder el pudor de centrarse desde uno mismo.

Además de escribir. En el diario también vale hacer garabatos, dibujar, recoger notas recibidas o fotos o cualquier otro elemento dotado de significado particular.

Sueños. Un buen complemento a las vivencias es apuntar los sueños que se recuerden. Al hacerlo pueden tomar un significado, imperceptible hasta el momento, y que forma parte del mundo emocional que se plasma en el diario.

Objetivos. Si en el diario se quieren plasmar deseos realizables, es importante concretarlos tanto como se pueda respondiendo a preguntas del tipo: qué se quiere conseguir, cuándo, cómo, dónde y pasos que realizar para alcanzar el objetivo. En este caso es importante dejar de lado las fantasías para ser realistas: proponerse metas alcanzables.


 

 

Diarios que han hecho historia

El diario de Ana Frank
Empezó a escribirlo con sólo 13 años durante los dos años que permaneció oculta de los nazis con su familia junto con otra familia en la buhardilla de unos almacenes en Amsterdam.

El diario de Virginia Woolf
Hay varios volúmenes. El primero empieza en 1915, con 33 años, y en él desvela sus intimidades, su depresión, sus deseos… Son los vaivenes del alma.

Renacida
Diarios tempranos, 1947-1964, de Susan Sontag Publicado por su hijo al hacerse con los cuadernillos de su madre cuando murió. Ella empezó a escribirlos con 14 años. En ellos revela sus contradicciones, su homosexualidad, su ambición, sus inquietudes y un largo etcétera.