La hora de corregir los excesos

Si tiene estos días molestias en el estómago con hinchazón y ardores, es bastante normal. Al menos le suele suceder a siete de cada diez personas por los excesos en las celebraciones navi­deñas según constatan la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación y el Centro de Investigación sobre Fitoterapia. Encadenamiento de comidas extraordinarias con familiares, amigos o colegas, asociado a los excesos de bebida (se entiende que alcohólica), estresan el sistema digestivo y algunos órganos como el hígado y los riñones. Es el resultado de una ingesta excesiva de calorías, grasas y sal, como apunta Juan Carlos Ocaña, profesor de la facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Alcalá. 

Cuando hayan pasado estas fiestas es el momento de aligerar el cuerpo para que todo él funcione de la mejor manera posible. Pero ojo con las dietas milagro, advierten los expertos,  como las detox (sustituyen las comidas por batidos de vegetales) que se han puesto de moda y que actúan más como un reclamo publicitario que una opción saludable, asegura Noemi Cuenca dietista-nutricionista, profesora en la facultad de Ciencies de la Salud Blanquerna-Universitat Ramon Llull. 

Los expertos insisten en que las comidas no hay que sustituirlas, sino moderarlas. En todo caso, se puede complementar con productos que ayudan en esta desintoxicación del organismo y reactivan su funcionamiento, como el cardo mariano, que facilita la digestión de sustancias grasas, eliminando las toxinas acumuladas, según comen­ta Teresa Ortega, profeso­ra de Farmacología de la Univer­sidad Complutense. Esta ­planta ayuda en las afecciones relacionadas con la función hepática, recuerda también Ocaña. 

Pero sobre todo es necesario volver a una dieta equilibrada que de por sí favorece la eliminación de toxinas. La carencia de algunos nutrientes puede ralentizar la eliminación de estas sustancias, comenta Noemí Cuenca. Por ello, sigue explicando la experta coincidiendo con los demás, lo más adecuado para desintoxicar el cuerpo tras los excesos es retornar a una alimentación y hábitos saludables que además de facilitar la eliminación de toxinas (detoxificación), favorecerá un correcto ritmo intestinal así como urinario. También  ayuda alguna planta como el cardo mariano ya citado.

 

AGUA. Ha de ser la bebida principal. Se puede tomar aromatizada por ejemplo con jengibre, cúrcuma, menta o melisa fresca, infusiones de sabor dulce como la canela o especiada como jengibre, limón y pimienta o incorporar caldos vegetales. La cantidad de agua depende de muchos factores como el tipo de actividad física que se realice, la temperatura y humedad del clima, las calorías totales que se consuman, pero en general se recomienda, en una persona adulta, beber entre 4 y 6 vasos al día más el agua de los propios alimentos como verduras, frutas, etcétera.

VERDURAS. Consumir hortalizas y verduras, siempre que sea posible ecológicas, en comida y cena y de forma opcional en el desayuno y porque no, en la merienda. En todo caso variar el tipo de verduras a lo largo del día (tanto crudas como cocinadas) y de la semana para favorecer el aporte de vitaminas como la C (pimiento, cebolla, col, tomate…) la B1 o tiamina (tomate), la B6 o piridoxina (pimientos, puerros…) ácido fólico (espinacas, espárragos, escarola…), carotenos (zanahoria, calabaza, espinaca…).

FRUTAS. Tomar unas tres piezas de fruta al día. Al igual que con las verduras variar en tipo de fruta y si es posible ecológicas. Procurar que una del día sea rica en vitamina C como kiwi, fresas, cítricos, melón, arándanos, grosellas…

CEREALES. Priorizar el consumo de cereales (y productos elaborados a partir de ellos) de grano completo como pan integral, pasta integral…

ALIMENTOS PROTEICOS. Favorecer el consumo de alimentos proteicos (legumbres, frutos secos, huevo, pescado, lácteos, marisco y carne) a lo largo del día, priorizando las de origen vegetal.

GRASAS SALUDABLES. El aceite de oliva virgen, los frutos secos como almendras, nueces, avellanas…, las semillas oleaginosas como pipas de calabaza, semillas de lino, sésamo…  y aguacate, entre otros, son ricos en grasas saludables.

PROBIÓTICOS. Tanto el yogur y fermentados como encurtidos, chuckrut, miso, té kombucha… son alimentos probióticos que protegen la flora intestinal.

SAL. Reducir su consumo, tanto la de sal de mesa como los alimentos ricos en sal (conservas, embutidos, alimentos precocinados…). Se puede optar por el consumo de especies y plantas aromáticas frescas.

FIBRA. Tomar alimentos ricos en fibra como avena, legumbres,  verduras, frutas, frutos secos y semillas oleaginosas.

EJERCICIO. Mantener una vida activa a lo largo del día realizando actividades que le gusten como caminar, correr, ir en bicicleta, bailar… y si es posible al aire libre.

HÁBITOS. Introducir estos cambios de forma progresiva en la alimentación habitual, de uno a uno y bien afianzado y así contribuirá al correcto funcionamiento  de su cuerpo.