La ruta de las siete iglesias

1. San Pedro del Vaticano (s. XVI) El punto de salida. Construida sobre la tumba del apóstol san Pedro, alberga arte y cultura más allá de las misas papales: la Piedad de Miguel Ángel o la tumba de Juan Pablo II acaparan la atención de los turistas, Bernini o Bramante están entre los más referenciados, la cúpula inspiró a los arquitectos del Capitolio de Washington y la necrópolis vaticana brinda un recorrido por los subsuelos hasta la Roma imperial (reservando con muchísima antelación y en grupos reducidos)." data-share-imageurl="http://magazinedigital.net/sites/default/files/field/image/12_1.jpg">

Hay muchas Romas más allá de la Fontana di Trevi. Para descubrirlas sólo necesita calzado cómodo, un mapa y un día. Es la ruta de las siete iglesias, un peregrinaje de 20 km por las cuatro basílicas mayores y las tres iglesias con más historia de la ciudad.

1. San Pedro del Vaticano (s. XVI) El punto de salida. Construida sobre la tumba del apóstol san Pedro, alberga arte y cultura más allá de las misas papales: la Piedad de Miguel Ángel o la tumba de Juan Pablo II acaparan la atención de los turistas, Bernini o Bramante están entre los más referenciados, la cúpula inspiró a los arquitectos del Capitolio de Washington y la necrópolis vaticana brinda un recorrido por los subsuelos hasta la Roma imperial (reservando con muchísima antelación y en grupos reducidos). 

La Via Cola di Rienzo es uno de los ejes comerciales de la ciudad. En la calle paralela, están los restaurantes La Zanzara, muy de moda entre los romanos para ir a tomar el aperitivo, y Mama’Ristrobistro, que destaca por sus postres.

 

2. San Pablo Extramuros (s. IV) La segunda basílica más grande de la ciudad y, alejada del centro turístico, una de las más sorprendentes. Se diferencia por un atrio delantero, con un jardín geométrico y cuidado donde se alza una gran estatua de san Pablo.   

El Museo MACRO Testaccio de arte contemporáneo está en el centro de este barrio, que trata de desterrar su imagen industrial redefiniéndose con negocios de aire alternativo. Subiendo por Ostiense hay varias muestras del street art que caracteriza el nuevo Testaccio y, para refrescarse, está la heladería La Romana.

 

3. Catacumbas de San Sebastián (s. IV) Se encuentra en el parque de la Via Appia Antica, la primera gran calzada construida en Roma y que conducía al puerto desde el que se alcanzaba Oriente Medio. En esta iglesia se puede contemplar pinturas sobre los primeros años del cristianismo y la piedra en la que Cristo habría dejado sus huellas al aparecer ante San Pedro en la misma Via Appia. 

Pasear por esta calle es un encuentro con la historia: santuarios y catacumbas, el área del Circo y del palacio imperial de Massenzio, la tumba de Rómulo, las termas de Caracalla… Si entra el hambre, hay varios restaurantes de camino a la siguiente iglesia, como la Osteria il Vecchio e il Mare.

 

4. San Juan de Letrán (s. IV) Conocida como “la madre de todas las iglesias”, es la basílica papal más antigua de Roma y la catedral de la ciudad. Quince estatuas de mármol de personajes bíblicos y de siete metros de altura invitan a descubrir su interior, en cuyo centro está el altar que, se dice, contiene partes que pertenecieron al usado por san Pedro. Además, el claustro es considerado uno de los más bonitos de Roma.  

 

La terraza de Foodie es una de las más populares de la ciudad. A pocos metros, en Re di Roma –uno de los centros necrológicos de la ciudad–, está Pompi, el santuario del tiramisú.

 

5. Santa Cruz de Jerusalén (s. III) Conserva las supuestas reliquias de la Pasión: trozos de la cruz, la corona de espinas, uno de los clavos, una esponja en su día empapada en vinagre… Ostenta además una fachada diseñada por Borromini y considerada como una obra maestra del barroco. 

De camino a la siguiente iglesia están las termas Elenianas, Porta Maggiore y la basílica subterránea. 

 

6. San Lorenzo (s. IV) Fue restaurada tras los bombardeos que sufrió durante la Segunda Guerra Mundial, pero conserva su planta original, fruto de la unión de dos iglesias. Uno de los atractivos que ofrece es una visita a las catacumbas de Ciriaca.

El barrio de San Lorenzo, fuera del radar turístico, es, a pesar de su primera impresión de gueto, una zona universitaria y de jóvenes creativos. De noche, es uno de los barrios más animados, repleto de bares, aperitivos y pubs musicales.

 

7. Santa María la Mayor (s. IV) Fue construida después de que la colina del Esquilino amaneciera nevada en pleno agosto: una señal, según la leyenda, de la Virgen pidiendo que se levantase una basílica justo ahí. En su interior, se encuentran la tumba de Bernini, mosaicos paleocristianos, una capilla diseñada por Miguel Ángel y un techo decorado con el primer oro traído de América. 

El barrio de Monti, el más antiguo de Roma, solía ser zona de prostíbulos y tabernas de mala fama. Ahora, y a pocos metros del Coliseo, está lleno de tiendas vintage y de diseño, bares y restaurantes auténticos – entre ellos el Tre Scalini – además de la plaza Madonna di Monti, donde se cita la gente local con una cerveza o pizza al taglio.