De unos locos del terruño

Dirk Niepoort, productor en Oporto, llegó a Jerez y retó a las bodegas de allí. Dio el toque de atención sobre los vinos blancos tranquilos sin encabezar e inició un camino con Eduardo Ojeda en el 2008 con Navazos Niepoort. Ahora hay 20 proyectos; el más ilusionante, de dos amigos nacidos entre albarizas. Willy Pérez y Ramiro Ibáñez han construido una bella historia de amor, han regresado al pasado, reconociendo el suelo del viñedo y recuperando una marca histórica, De la Riva. Son dos locos del terruño. Conocen hoy mejor que muchos veteranos los entresijos históricos de las zonas de albarizas, ese suelo blanco hermano de cal, de la Champaña, gracias a años de investigación en archivos históricos y horas endureciendo sus manos en la albariza, tras viñadores llamados allí mayetos. Blanco de la Riva Macharnudo es un vino de pago, de grand cru, como dirían los franceses, de la mejor finca. Es un homenaje a las familias que llevaron la viticultura al máximo como los Domecq, Blázquez, Riva, Florido y Sancho. La grandeza de Macharnudo y su peso humano. Se elabora a la antigua, como quizás se hacía a finales del siglo XIX. Es un vino fermentado en bota jerezana, sin encabezar. Sus 10 meses bajo velo de flor aportan las notas almendradas y de aceituna. Sensación fresca en la entrada, seco, voluminoso en el centro de boca, con tensión erguida. Una sensación de sapidez en el lateral de la lengua recuerda la singularidad de la elaboración y el suelo de albariza. Vinos tranquilos en copa, para dar un vuelco a la reglamentación, retando a la historia reciente de los vinos del marco.

De La Riva Blanco Macharnudo 
Blanco de la Tierra de Cádiz
Uva: Palomino Fino. Bodega: De La Riva 
75 cl. Alcohol: 13,5%. Precio: 34,80 €

sugerencia de JOSEP ROCA, restaurante El Celler de Can Roca (Girona)