Radiografía de un casco

Los materiales

Los cascos se fabrican por capas y en diversos materiales. Para la calota interior, la parte entre el forro y el cubrimiento exterior, se utiliza poliestireno (EPS) en cualquier tipo y gama de cascos. Es en la calota exterior, la visible, donde hay más diferencias. Se utilizan tres tipos de compuestos dependiendo de la gama, el precio y su uso final:

• • El termoplástico (también llamado policarbonato) es el material más económico, pero el que ofrece una menor protección y sufre un mayor desgaste con el tiempo; porque sí, los cascos caducan." data-share-imageurl="http://magazinedigital.net/sites/default/files/field/image/integral.jpg">

El casco es el elemento de seguridad fundamental de los motoristas, por lo que escoger el adecuado puede suponer una gran diferencia, no sólo en caso de accidente sino en una conducción cotidiana más cómoda y segura. Jorge Castellano, coordinador de seguridad vial del RACE, ofrece las claves para elegir con cabeza.

INTEGRAL

Los materiales

Los cascos se fabrican por capas y en diversos materiales. Para la calota interior, la parte entre el forro y el cubrimiento exterior, se utiliza poliestireno (EPS) en cualquier tipo y gama de cascos. Es en la calota exterior, la visible, donde hay más diferencias. Se utilizan tres tipos de compuestos dependiendo de la gama, el precio y su uso final:

• • El termoplástico (también llamado policarbonato) es el material más económico, pero el que ofrece una menor protección y sufre un mayor desgaste con el tiempo; porque sí, los cascos caducan. Lo recomendable es sustituirlos a partir de los 5 años de antigüedad, dependiendo del cuidado el y uso que se le ha dado. 

• • La fibra de vidrio proporciona mejor resistencia y seguridad en caso de accidente, pues la fuerza del impacto se reparte por todo el casco. Además, este tipo de cascos son más ligeros.

• • El tricomposite, que combina diferentes tipos de fibras (como la de carbono), está reservado para la gama más alta de cascos, ya que es el más seguro y con mayor capacidad de absorción en caso de accidente, además de ser muy ligero. Todas estas prestaciones no se ven reflejadas en la visera, sino en el precio final. 

La talla sí que importa

En el caso de los cascos acertar con la talla es más importante que con los pantalones. Para saber qué talla es la adecuada, hay que medir el perímetro de la cabeza por la parte más ancha, dos centímetros por encima de las cejas, y comprobar a qué talla corresponde. Para hacerse una idea, 55 cm corresponde a la talla S, mientras que 58 cm sería la talla L. Las diferencias son pequeñas, por lo que en caso de duda es mejor decantarse por la talla más pequeña, ya que las almohadillas interiores tienden a darse de sí. 

Detalles que marcan la diferencia 

El diablo está en los detalles, por lo que es mejor prestarles atención. Por ejemplo, el cierre más recomendable es el de doble anilla, que asegura que el casco no salga despedido al sufrir un accidente. El color del casco no sólo permite ir a la moda, sino que además mejora la visibilidad si se trata de colores claros y reflectantes, evitando los mates. Las viseras tintadas pueden ser útiles de día, pero peligrosas después del ocaso, aunque en todo caso es mejor que incluyan protección UV y sean antivaho. 

Los tres tipos

Existen tres tipos de cascos: jet, integral y modular. El primero es más económico, fresco y menos voluminoso que el integral, pero hay que tener en cuenta que no ofrece el mismo nivel de protección. Como su nombre indica, el casco integral cubre toda la cabeza. El tipo modular une lo mejor de los dos mundos, ya que puede convertirse de jet a integral mediante un sencillo, aunque caro, mecanismo. Todos ellos han de pasar la norma de homologación ECE/ONU R22, que comprueba su seguridad; unas pruebas que no supera el casco tipo calimero o quita-multas, que tan sólo cubre la parte superior de la cabeza.