Leonardo DiCaprio “Tener el control en el cine es como ganar la lotería”

Leonardo DiCaprio ha repetido a las órdenes de Quentin Tarantino, años después de Django desencadenado, con una película ambientada esta vez en el Hollywood de los años sesenta. Comparte el protagonismo con otra estrella no menos rutilante, Brad Pitt. Curiosamente, es la primera vez que han rodado juntos, así que Magazine no podía desaprovechar la oportunidad única de tener a los dos sentados en el mismo sofá.

Pitt y DiCaprio en la presentación de su película en el festival de Cannes en mayo

Con más de media vida  dedicada a la interpretación, Leonardo DiCaprio (Los Ángeles, California, EE.UU., 44 años) encarna en su nueva película a un actor televisivo de los años sesenta en horas bajas. Nada más lejos de la realidad de este triunfador de Hollywood con un Oscar y tres Globos de Oro en su haber. 
Ni él ni su colega Brad Pitt son muy amigos de conceder entrevistas. Cuando lo hacen es porque realmente creen en la película que están promocionando. Así que, si ya de por sí, sentarse a hablar con uno de ellos es un acontecimiento inusual en el trabajo cotidiano de cualquier periodista que se dedique a cubrir lo que ocurre en Hollywood, tenerlos a los dos juntos, sentados en un sofá como dos viejos amigos, es un fenómeno que probablemente no vuelva a repetirse.

La razón es que estas dos leyendas de Hollywood, que tienen en común el haberse convertido en estrellas en los inicios de la década de los 90 y haber logrado conservar un sitial de privilegio a pesar del paso de los años, son los protagonistas de la novena película de Quentin Tarantino, Érase una vez en... Hollywood. DiCaprio interpreta a un actor en decadencia y Pitt, a su doble, amigo, asistente, guardaespaldas y consejero sentimental y profesional.
Aunque la cultura popular  ha imaginado muchas veces a DiCaprio y Pitt jugando al póquer en reuniones secretas a las que asiste lo más exclusivo de Hollywood, la realidad es que si no hubiera sido por el todopoderoso director, sus caminos no se hubieran cruzado mucho más de lo que ha sido durante años, simplemente como referencias paralelas de cómo se puede construir una carrera con inteligencia, sabiendo aprovechar la fama para quedarse con los mejores proyectos. Ahora dicen que les encantaría volver a trabajar juntos.

En este encuentro que haría desmayar a más de un fan, Pitt (Shawnee, Oklahoma, EE.UU., 55 años) es quien se muestra más entusiasta, divertido y bromista, mientras que DiCaprio, más relajado y muchas veces silencioso, espera la oportunidad para ofrecer reflexiones que obligan a pensar.

¿Eran buenos amigos antes de esta película?
BRAD PITT: La verdad es que cada uno de nosotros tiene una vida muy ocupada, y después de trabajar todo el año, tal vez nos encontramos en la temporada de los premios, o en algún acto benéfico. Y aunque siempre quisimos trabajar juntos, todo dependía de encontrar la historia correcta y el director apropiado y este proyecto era perfecto. 
LEONARDO DICAPRIO: No teníamos una relación muy directa. Aun así, siempre compartimos la misma forma de entender el cine y Hollywood y nuestras carreras comenzaron al mismo tiempo. Trabajar con Brad ha sido sencillamente espectacular. No sólo porque es increíblemente talentoso y ha tomado decisiones que no eran las que se esperaban de él. Ha tratado de hacer diferentes géneros y de trabajar con directores muy interesantes. 

¿Alguna vez compitieron por un mismo papel?
LDC: Sí, claro. Hubo muchos papeles para los que se nos mencionó a los dos. Estamos en una posición muy afortunada para que nos convoquen para esos papeles, pero no se me ocurre ahora ningún personaje...
BP: Yo rechacé el papel en Titanic...

“Espero llegar al final de mi vida y que haya cierta consistencia cuando mire lo que he hecho. También soy consciente de que la popularidad puede subir o bajar”. DiCaprio

¿Trabajar en esta película les ha servido para valorar el lugar tan especial que ocupan en el firmamento hollywoodense? Rick Dalton (el personaje de DiCaprio) sueña con tener una carrera como la suya. 
LDC: Sí. A mí me sirvió para ratificar algo que tengo claro desde hace mucho tiempo y es que no basta con tener talento, hay que estar en el lugar correcto en el momento correcto. Tenemos muy claro que somos muy afortunados de estar aquí y sabemos que si no hubiéramos estado en el lugar correcto en el momento correcto, la historia sería otra. Sabemos que el éxito es pasajero y que una equivocación puede llevarte por un camino completamente diferente. Apreciamos de verdad el lugar que tenemos, y por eso es maravilloso trabajar con Brad, porque los dos sabemos que tenemos mucha suerte, y que no nos podíamos perder esta oportunidad. Además, muchos de mis amigos son actores. Sé que tener el control de tu propio destino en el plano artístico es como haber ganado la lotería. Lo sé muy bien porque tengo amigos que trabajan en esta industria y todavía deben luchar para poder tener una carrera. Desde que era muy joven me tomé mi profesión como una carrera a largo plazo, en donde tenía que mantener cierto ritmo. Espero llegar al final de mi vida y que haya cierta consistencia cuando mire lo que he hecho. También soy consciente de que la popularidad puede subir o bajar y que uno tiene que atravesar esos periodos para poder seguir haciendo buenos trabajos. No me hizo falta vivir la vida de Rick Dalton para entender que es lo que le pasa. Lo entendí porque todos dudamos, eso es algo universal en el ser humano. 
Las dudas que se apoderan de Rick sobre si conseguirá otro trabajo, ¿también las tienen?
BP: Es algo que les pasa a todos los seres humanos. Es una batalla constante y uno va adquiriendo sabiduría a medida que pasan los años. Creo que las dudas van desapareciendo a medida que envejeces, pero es una batalla con tu mente.

¿Han tenido alguna relación con un doble como la que se muestra en la película?
BP: En estos tiempos ya no funciona así. En la época de la película los actores y sus dobles compartían carreras, filmaban todas las películas juntos y eran los que proponían las escenas. 
LDC: Pero sí hemos visto esa dinámica, la relación profesional en la que terminan convertidos en miembros de una misma familia y en la que uno puede ser el psiquiatra y el otro el paciente. Cuando estás en un plató en África durante ocho meses, esa persona que está contigo todo el tiempo se convierte en tu protector. Entendimos perfectamente cuál es la relación que tienen, porque como actores que vivimos en Los Ángeles conocemos esa dinámica. Además Quentin nos dio una enorme cantidad de información sobre nuestra historia compartida, tanto en lo personal como en lo profesional. Por lo tanto, cuando nos sentamos juntos en el coche en nuestro primer día de rodaje, supimos de inmediato cual era la relación que tenían estos dos hombres. Son esa clase de amigos que pueden pasarse horas en silencio, porque han estado tanto tiempo juntos que se han dicho todo lo que tenían que decirse. 

“Me gusta producir largometrajes de ficción, pero de lo que estoy más orgulloso es de los documentales sobre medio ambiente. Pronto se estrenarán dos”. DiCaprio

¿Qué momento del rodaje quedará para el recuerdo?
BP: Las cenas a la luz de las velas después del trabajo...
LDC: Cada vez que hago una película, es un mundo de descubrimiento, de la época que retratamos, de la forma de pensar del personaje o de una profesión a la que no estaría expuesto de otra manera. Eso es lo que me gusta de ser actor. 

“Siempre quisimos trabajar juntos, todo dependía de encontrar la historia correcta y el director apropiado y este proyecto era perfecto”. Pitt

¿En qué les hace pensar la palabra ‘Hollywood’?
LDC: En muchas cosas, en toda mi existencia. Yo soy nacido y criado en Hollywood, exactamente cerca de la esquina del Bulevard Hollywood y Western. Siempre digo que la única razón por la que soy actor es porque vivía en Hollywood. De niño soñaba con actuar, pero nunca me sentí parte del club, me parecía algo inalcanzable. Si no hubiera vivido tan cerca de donde se hacían las audiciones, a las que me acercaba mi madre, jamás habría probado suerte. De haber crecido en Iowa o Misuri, no se me hubiese ocurrido lo de viajar a Los Ángeles como quien se marcha guiado por la fiebre del oro. Todo se debió a que mi madre me llevaba a las audiciones apenas salía de la escuela.
BP: Mi primer día aquí fui a McDonald’s a buscar empleo y me apunté para trabajar como extra. Al día siguiente conseguí que me contrataran en tres agencias. Recuerdo conducir por Wilshire Bulevard con mi Datsun abollado. 
Tarantino ha dicho que los asesinatos del clan Manson (aparecen en el filme, el de la actriz Sharon Tate y otras personas en 1969) fueron como un virus que contaminó toda esa época. 
LDC: De la manera en que mis padres lo describen, fue el final de esa revolución idealista en la que ellos creían. Mis padres siguen siendo hippies, pero el sueño se perdió. En la película nosotros mostramos ese mundo utópico en el que cualquiera puede viajar haciendo autostop, y todos fuman marihuana. Pero el clan Manson trajo la oscuridad de la humanidad y terminó con los sueños y esperanzas que nuestros padres tenían para esa era. La ideología de la paz y el amor que querían compartir con el resto del mundo se estrelló en ese momento y terminó, hasta el punto que hay gente que dice que fue todo una conspiración. 
BP: Creo que con A sangre fría, la novela de Truman Capote de 1966, la gente empezó a cerrar con llave la puerta otra vez. Luego se olvidaron y en los tumultuosos 60 de los asesinatos políticos y el movimiento por los derechos civiles, surgió la era del amor libre, en la que por lo que yo entiendo todavía había esperanza. Pero cuando eso ocurrió (los asesinatos del clan de Charles Manson), en que quedó claro que los norteamericanos blancos y ricos también estaban en peligro, cundió la sensación de que nadie estaba seguro. Ni siquiera los que vivían el sueño americano...

¿Ha habido algo que ha generado una conmoción similar en Hollywood en los tiempos que corren?
BP: Harvey Weinstein... 

“La única razón por la que soy actor es porque vivía en Hollywood. Si no hubiera vivido cerca de donde se hacían las audiciones, a las que me acercaba mi madre, jamás habría probado suerte” .DiCaprio

Han pasado 50 años desde 1969. ¿De aquí a medio siglo más, cómo creen que se les verá como parte de esta época?
BP: ¿Quién sabe? Hablo con chicos de 20 años que nunca han visto El padrino, ni Alguien voló sobre el nido del cuco o Tarde de perros, películas esenciales para mí. Con el streaming y tanta gente que mira contenidos desde sus casas, no sé que es lo que ocurrirá con la experiencia cinematográfica comunal si no es reinventada y revivida. Es algo que me suscita mucha curiosidad. Tal vez seamos los últimos dinosaurios...
LDC: Hay tanta información que no sé qué va a pasar. Uso varias plataformas de streaming y todas tienen producciones multimillonarias. Algunas, verdaderamente fantásticas. Estas experiencias cinematográficas en las que Brad y yo participamos se están convirtiendo en cierta forma en una  reliquia. 

¿Pero existirá el mundo en 50 años?
LDC: Algo quedará... Podría ponerme a hablar sobre este tema un largo rato. 
¿No es optimista?
LDC: Es muy difícil ser optimista. Actualmente, buena parte de mi vida está dedicada a esos temas (la crisis climática...), y como hablo mucho de esto y está el trabajo de la fundación (su fundación, LDF), cada día me encuentro con otro momento cataclísmico en la historia de la civilización, porque estamos viviendo momentos sin precedentes. Es muy difícil mantener el optimismo. Espero que pronto aparezca un gobierno que esté a la altura de la situación. Lamentablemente, los gobiernos que pueden marcar la diferencia son muy pocos: los de Estados Unidos, China, India, los europeos. Pero tenemos que estar a la altura de la situación y dar ejemplo. Hemos estado diciendo esto durante décadas. El 99% de la comunidad científica está completamente de acuerdo en que la contribución del hombre a las emisiones de carbono es lo que está causando esto. No puedo entender cómo es que el mundo no lo termina de aceptar. Lo único que podemos hacer es mantener la esperanza y seguir luchando.

Ambos trabajan asiduamente como productores. ¿Les interesa dirigir?
LDC: No lo creo. Cuando estoy en el plató, la responsabilidad de lo que hacemos como actores es tan amplia que mi mente se divide en los millones de diferentes caminos que el personaje podría tomar o en los que se podría desarrollar la escena. Si tuviera que lidiar con 30 departamentos distintos que me estuvieran haciendo preguntas, creo que mi cabeza explotaría. No se cómo hacen los directores cuando vienen a preguntarles de qué tono de rojo tiene que ser el vestido. No se cómo responder a esas cosas. Si no sé cómo lidiar conmigo mismo y con mi trabajo, mucho menos podría hacerlo con algo tan complejo como el rodaje de una película. Tal vez en alguna ocasión me atreva a intentarlo, pero nunca sentí que dirigir fuera algo que quisiera hacer. 
BP: Yo no siento que tenga algo para aportar. Hay muchos buenos directores trabajando. Es mucho lo que tendría que aprender. Además hacer una película como director es algo que te lleva dos años como mínimo. Como actores nos podemos dar el lujo de saltar de un proyecto al siguiente. 

“Con el streaming y tanta gente que mira contenidos desde sus casas no sé que ocurrirá con la experiencia cinematográfica. Tal vez seamos los últimos dinosaurios”. Pitt

¿Y qué les aporta la producción?
LDC: El haber dado con material original como fue en el caso de El aviador o El lobo de Wall Street, desarrollarlo durante años y luego poder filmarlo no sólo me dio una noción diferente de responsabilidad con la película sino que me involucró mucho más con el resultado. Y si bien me gusta producir largometrajes de ficción, de lo que estoy más orgulloso es de las películas documentales que he podido hacer en el campo del medio ambiente, en las que he podido contar historias y tener una voz como en Sea of shadows o en  Ice on fire, que se van a estrenar muy pronto en Estados Unidos. He podido darle una voz a esas historias. Por suerte vivimos en este momento en una era asombrosa era en la que el streaming de documentales se ha convertido en una fuerza inmensa. La gente se sienta en casa a mirar documentales que tienen una producción de primer nivel y un coste considerable, todos proyectos muy bien desarrollados. Yo creo que es el fenómeno más estimulante que estamos experimentando en este momento. Pero a nivel personal, pude coger un libro sobre Howard Hughes y  darle forma no sólo a ese proyecto sino a mi propia carrera, lo cual fue maravilloso.
BP: A mí me encanta narrar, y es una forma de apoyar una historia. Cuando comencé era más difícil lograr que se hicieran las cosas y, aunque sigue siendo difícil, ya no lo es tanto, y es algo que disfruto mucho. Me encanta desarrollar la historia con la gente que creo que es la mejor, unir al talento todos los otros elementos para concretar un largometraje. Luego, el proceso requiere que les apoye y les proteja para que puedan ser fieles a su visión, y ese es un sentimiento hermoso. Y ni siquiera tengo que maquillarme...

¿Qué piensan del streaming?
LDC: Que es el camino del futuro. Es la transición del CD a las descargas digitales. Yo creo que siempre vamos a tener la experiencia cinematográfica en los cines, ese sensación comunal de entusiasmo, que es como ir a un concierto. Cuando vas a ver el estreno de una película que la gente está esperando, esa es la sensación, pero lo que me inquieta es la cantidad de contenido y de información que inunda a la gente. Antes, cuando veíamos una película y nos encantaba, nos pasábamos hablando de ella durante años, ahora parece que enseguida nos olvidamos y nos dedicamos a buscar la siguiente. Yo espero que algunas cosas perduren en medio de esta inundación de contenidos. Pero ese es el aspecto negativo. El positivo es que hoy se pueden contar historias que 10 años atrás jamás hubiesen obtenido financiación de los estudios. Y además se han abierto muchas puertas para nuevos actores y directores.  
BP: Sí, cada vez más gente está teniendo oportunidades. Eso se ve en la riqueza de directores, de guiones y de actores, que antes no hubieran tenido ninguna posibilidad de llegar, lo cual nos sirve para darnos cuenta de lo afortunados que somos. 

¿Dirigirán alguna película? “Tal vez en alguna ocasión me atreva, pero nunca sentí que fuera algo que quisiera hacer”, dice DiCaprio. “No siento que tenga que aportar algo”, interviene Pitt

¿Qué se han llevado de los platós a lo largo de los años?
BP: Cuando empecé decidí que me iba a llevar un sombrero de cada rodaje. Me fascinan los sombreros. Eso fue a principios de los 90. Empecé con un sombrero de El río de la vida. Un día, volví a casa y descubrí que mi perro lo había mordisqueado. Me enfadé tanto que nunca más me llevé nada de un plató...
LDC: En cambio, yo trato de llevarme a casa todo lo que puedo de los rodajes...

¿Quién ha sido el vecino más interesante que han tenido?
LDC: Stan Lee (el famoso creador de cómics) vivía en mi barrio y le conocí bien. Mi padre era un distribuidor de cómics underground en Los Ángeles y solíamos salir con su camioneta todos los fines de semana. Así era mi vida, repartiendo cómics por la ciudad y por eso, para mí, Stan Lee siempre fue un gran icono. Coleccionaba cómics de Marvel y cuando me pude sentar a hablar con él sobre sus asombrosas creaciones fue maravilloso. Era una persona increíble.