PewDiePie, el rey de los youtubers

Felix Kjellberg, el joven sueco que hay detrás del alias PewDiePie, ha sido el gran dominador de YouTube desde el 2013 hasta ahora, cuando el canal bollywoodiense T-Series ha conseguido superarlo con más de 90 millones de usuarios. Su carácter desenfadado y polémico aún lo mantiene muy vivo.

Iluminado, revolucionario, ególatra, el último wasp, la personalización del neofascismo, el último referente de la cultura –o contracultura– occidental, un caprichoso producto de la globalización cultural, el antihéroe millennial, un desquiciado con suerte, activista de los últimos espacios de democracia, la reinvención del enfant terrible, el humorista que se ha reído de la posmodernidad, el individuo que ha plantado cara al establishment digital, charlatán contemporáneo o emblema de las libertades individuales y garante de la incorrección política. De todas esas formas se puede llegar a definir con similar grado de acierto y de consenso como de error y contradicción a PewDiePie, el personaje que había conseguido dominar el universo YouTube hasta la reciente irrupción del canal de la productora bollywoodiense T-Series, que le ha ganado definitivamente la batalla superados los 90 millones de suscriptores por bando. Aunque él seguirá siendo el primer youtuber. De ese intenso mano a mano que ha animado la red en los últimos meses fue incluso partícipe Brenton Tarrant justo entrar armado en dos mezquitas y masacrar a quien se le cruzó por delante. “Chicos, no olvidéis suscribiros al canal de PewDiePie”, dijo antes de comenzar una matanza emitida en directo por Facebook Live.

¿Pero quién es PewDiePie? ¿Quién es ese personaje adorado y repudiado en las redes y totalmente desconocido por una parte de la sociedad occidental que, sin vivir necesariamente a espaldas de esta nueva realidad, ni siquiera ha oído hablar de él? Más allá de las pantallas de ordenadores y todo tipo de dispositivos móviles, PewDiePie es Felix Kjellberg, un sueco de 29 años. Él mismo se ha llegado a definir a lo largo de su etapa como youtuber y según distintos periodos como artista gráfico, gamer, promotor y crítico videojuegos, humorista, creador de videoblogs, diseñador –tiene su propia línea de moda informal–, actor y crítico de memes.

Más allá de eso, su biografía simplemente señala que se crió en una familia acomodada y que en el año 2010, antes de iniciar su trayectoria como youtuber, inició la carrera de Economía Industrial y Gestión de Tecnología en la Universidad Tecnológica Chalmers, en Göteborg. Unos estudios que abandonó el primer año para dedicarse a la creación a través de Photoshop y de contenidos audiovisuales mediante YouTube. Sus padres decidieron no sufragar su nueva etapa y llegó a vender perritos calientes en un puesto ambulante para financiarse. Apenas dos años después, el millón de suscriptores que ya tenía su canal le permitió dedicarse en exclusividad a su nueva faceta. Y ya en el 2013, en una carrera meteórica que aún no conoce límites, se convirtió en el youtuber más seguido, un honor que ha conseguido mantener con apenas algún sorpasso puntual hasta ahora pese a que desde el pasado noviembre su liderato ya estaba seriamente amenazado. Entonces se calcula que ganaba cuatro millones de dólares anuales, que en el 2015 fueron 12 según Forbes gracias a sus contratos con Nintendo, una productora de Disney y la plataforma publicitarias Google Preferred.

En estos años, PewDiePie ha evolucionado y ha sabido reinventarse para seguir en la cima, de la misma forma que sin ningún proyecto ni planificación rigurosa ha ido adaptando el modelo de negocio de su canal a las ideas que le han ido surgiendo y a las circunstancias que ha debido sortear. Aunque en esa constante adaptación a las circunstancias nunca ha perdido su singularidad y una personalidad crítica e irreverente, siempre dispuesta a la incorrección política desde el humor y un lenguaje coloquial en el que tienen cabida todo tipo de tacos y expresiones vulgares sin filtro alguno. En esa autenticidad y naturalidad, en la exhibición del personaje genuino, que evoluciona, se equivoca y pide perdón. sitúan los expertos la clave del éxito de PewDiePie. “Supo ofrecer vida real a través de un medio en plena expansión cuando en la oferta audiovisual sólo había ficción. Era un momento en el que las audiencias ya consumían telerrealidad, pero aún era artificial, un producto preparado. PewDiePie se mostró tal como era, sin artificios. Él es él y no representa a nadie, y como tal es reflejo de unas generaciones que ya no se miran en el actor, cantante o deportista de éxito, sino en el tipo corriente con personalidad propia”, reflexiona Bep Moll, especialista en marketing digital y uno de los mayores conocedores españoles del universo YouTube.

El escaso cuidado de la edición de unos vídeos que él mismo realiza con un par de cámaras que él mismo controla y la única intervención de un asistente anónimo en los vídeos de exteriores –los menos– dan un aire amateur al canal que contribuye a hacer más cercana la figura de su protagonista. “A mis seguidores no les importan los vídeos de producción profesional ni de alta calidad. El hecho de que la gente sepa que sólo estoy yo detrás de todo, sin equipo, ha demostrado ser un concepto ganador. Por eso sigo haciéndolo todo yo mismo, aunque me suponga más trabajo”, reconoció el propio PewDiePie a Icon Magazine en una de las escasas entrevistas que ha concedido. A eso se suma la interacción que Kjellberg siempre mantiene con sus seguidores. “YouTube además ha conseguido que puedas relacionarte con las personas que sigues como no puedes hacerlo de forma alguna por televisión”, reconoció él mismo en esa entrevista.

Además, PewDiePie siempre ha sabido tocar la tecla adecuada. Su boom inicial se basó en la explotación de un género en el que ha sido el gran pionero, el del gamer youtuber, o Let’s play. De hecho, en el primer vídeo de su cuenta –ya eliminado– Kjellberg comentaba entre risas y aún en sueco una escena del popular videojuego de construcción, de estética retro, Minecraft. A partir de ahí, y ya en inglés, PewDiePie jugaba de forma amateur a Call of Duty, Amnesia, Slender y un sinfín de videojuegos en un estilo desenfadado y riéndose de todo.

“No creo que haga estúpidos a los niños. Simplemente ha sabido acompañarlos. Quizá deberíamos preguntarnos por qué muchos niños y adolescentes recurren a una persona que está en una pantalla”


“Su canal abrió paso a una nueva generación de gamers que ni leen ni confían en los canales específicos y que vieron en PewDie Pie una fuente de confianza que les recomendaba y con la que se divertían. Con él todo era fácil, no tenía que decir nada inteligente y ni siquiera saber jugar bien. Sólo había que verlo jugar, compartir sus reacciones y luego experimentar con las propias”, explica Patricia Hernández, una analista de videojuegos que ha seguido toda la trayectoria del youtuber desde el portal especializado Kotaku. “No creo que PewDiePie haga estúpidos a los niños, como dicen algunos. Simplemente ha sabido acompañarlos. Quizá deberíamos preguntarnos por qué muchos niños y adolescentes recurren a una persona que está en una pantalla”, considera Hernández. “En nuestro días la soledad frente a las pantallas nos une”, señaló Kjellberg en Icon Magazine, por más que viéndolo en sus vídeos cueste imaginarlo en una reflexión trascendental.

La popularización del personaje y la creciente interacción con sus seguidores llevó a PewDiePie a explorar otros registros de moda como los desafíos,o a realizar contenidos prémium con el apoyo de YouTube, a dedicarse paulatinamente a comentar y reírse de los memes y videomemes que empezaron a llegarle en cascada. Ha día de hoy es el principal tema de sus vídeos, que va combinando con sus PewNews, videoclips o todo tipo de parodias. Son precisamente éstas, más que las protestas serias que también ha tratado de difundir a través de sus vídeos, las que le han acabado granjeando más críticas y, a la postre, más problemas. Empezando por la pérdida de jugosos contratos. Sin embargo, Kjellberg no ha renunciado nunca a ser quién es y, sin ataduras comerciales, ha salido siempre adelante acompañado por su legión de fieles aún en crecimiento y una media de 9 millones de visualizaciones de cada uno de sus vídeos, por encima de la mejor audiencia televisiva de un día medio en Estados Unidos. Hasta ahora.

Porque, ¿es posible una nueva reinvención en su lucha contra las grandes corporaciones que invaden las redes? “PewDiePie siempre formará parte de la historia de YouTube, aunque quizá dentro de unos años no sea más que una anécdota –vaticina Moll–. Es imposible que un solo individuo compita contra un imperio indio o un futuro imperio chino. Deberá volver a reinventarse, juntarse con otros youtubers... pero creo que su mejor momento ha pasado”.

De 'Gamer' a empresario

Dispuesto a jugar y difundir sus experiencias a través de su canal sin pedir nada a cambio e incluso a ceder su imagen a diversos desarrolladores de videojuegos, Felix Kjellberg convirtió su afición en un lucrativo negocio a través de su propia productora, PewDie Productions AB, que empezó limitándose a gestionar los beneficios que le proporcionaba YouTube a través de su propia publicidad. Fue en el 2014, junto a su novia y también youtuber Marzia Bisognin, cuando inició sus primeros negocios al margen del canal protagonizando su primera campaña de marketing en el 2014. 

El Informe de 'THE Wall Street Journal'

¿Simple provocación, experimento... o alegato antisemita? La mayor controversia que ha rodeado a PewDiePie es la exhibición de un vídeo en enero del 2017 donde dos indios muestran un cartel que clama por la muerte de todos los judíos. El youtuber los contrató a través de la plataforma Fiverr, que tiene su sede en Tel Aviv, para comprobar  –según su propia versión– hasta dónde era capaz de llegar la gente por cinco dólares. Y no dudó en mostrar el resultado en uno de sus vídeos. No fue un suceso puntual, según demostró The Wall Street Journal tras localizar hasta nueve vídeos con contenido que podía considerarse antisemita. Entre ellos, uno donde un impostado Jesucristo aseguraba que Hitler tampoco había hecho nada malo. Pese a que el youtuber pidió disculpas y eliminó el contenido, las denuncias le hicieron perder sus principales contratos y la suspensión de la segunda temporada del show Scare PewDiePie en YouTube.