Fascinante Miami

Escribo esta página desde Miami, me traen asuntos de ferias y novelas. Es la tercera vez que acudo a esta ciudad y cada vez me fascina más. Qué intensa, qué loca. Qué especial. Los rascacielos trepan de mes en mes, los cruceros llegan por montones como si fueran bancos de sardinas. El agua se mezcla con los edificios, los semáforos con las palmeras. 
Contrariamente a lo esperado, apenas queda rastro del susto tras el azote del huracán Irma: la ciudad se ha recobrado bullente y vibrante, espléndida. Me recoge en el aeropuerto Inés, una barcelonesa de madre costarricense que trabaja para la Miami Book Fair. Me reúno con Dayanira, la nicaragüense encargada de prensa de la feria. Vamos a un programa de Caracol Radio, la emisora de arranque colombiano propiedad del Grupo Prisa que adoran todos los hispanos del sur de Florida. Nos dirigimos después a los estudios de CNN en español. Grabo una entrevista con el influyente periodista argentino Andrés Oppeheimer, charlo luego sobre libros y vida en el exitoso programa del cubano Camilo Egaña y a través de las redes sociales nos van entrando en directo comentarios de lectores de cinco o seis países.

dan ganas de quedarse en esta cIudad integradora, cosmopolita, mestiza, intensa, loca

A la mañana siguiente paseo con nuestro cónsul Cándido Creis por Winwood y Key Biscaine, la isla a la que llaman Key Spain por la cantidad de residentes españoles. Me recoge Boris Izaguirre por la tarde, y vamos a una espectacular cena benéfica en la que los ricos venezolanos acaban donando varios millones de dólares para una causa de niños necesitados. Remato el tercer día abriendo la feria del libro, me presenta la gran periodista y amiga cubana Mirta Ojito, firmo un montón de libros a lectores que proceden de docenas de rincones.
Miami, ciudad integradora, palpitante, cosmopolita, mestiza, donde la asimilación es orgánica, cada cual a su bola y a la vez componiendo un engranaje que funciona como si acabara de ser engrasado. Y en manga corta y sandalias ahora que se aproxima el invierno, ganas dan de no moverse de aquí...