Masificadores

VENIMOS CON LOS MISMOS PERTRECHOS QUE LOS DEMÁS: ROPA DE AGUAS, BASTONES." data-share-imageurl="">

–Realmente es impresionante esta cordillera. Y qué prados verdes y este aire limpio...
–Sí, pero no hay donde aparcar. Qué de coches. Y ahora esos de las motos... Menuda manada de motoristas.
–Debe de ser una concentración de moteros. Sí que meten estruendo, les encanta meterle gas. Claro, para eso tienen esas motos. En fin, también nosotros venimos en nuestros coches.

VENIMOS CON LOS MISMOS PERTRECHOS QUE LOS DEMÁS: ROPA DE AGUAS, BASTONES...

–Traen el ruido de la ciudad aquí. Ahora que se van se vuelve a oír el silencio del valle y de las montañas.
–El silencio no se oye, qué cosas tienes. Pero sí el sitio es tranquilo. No sé si no será tranquilo de más, ahora hay sol y hemos venido mucha gente y vamos a ese bar y a esos dos restaurantes, pero en medio del invierno, cuando se cierra de lluvia y de nieve.
–¿Cómo sería este lugar hace cincuenta o setenta años? Debía de ser más bonito aún, antes de la llegada del turismo.
–El turismo que llegó somos nosotros. Antes no veníamos porque la carretera era mucho más estrecha y peor. Y tampoco este lugar estaba recomendado en internet ni salía en las revistas.
–Pero es una lástima, tanta gente. Está demasiado masificado.
–O sea, que sobramos. No sé qué dirá la gente de estas aldeas, algunos pensarán también que esto era más hermoso antes de mejorar la carretera y ponerse de moda, pero quienes tienen un bar y te venden un queso y quienes lo fabrican seguro que se alegran. Antes seguro que eran vistos como brutos atrasados y ahora, aquí lo tienes, es un lugar cool...
–Entiendes perfectamente lo que te quiero decir. Con tanta gente cuesta disfrutar adecuadamente del lugar, es casi como estar en una playa en agosto, pero con un paisaje de montañas.
–También las playas eran tranquilas hace cincuenta o setenta años. Ya, tienes razón, ahora somos muchos los que sabemos valorar la naturaleza, el paisaje, los lugares tranquilos... Y de esa manera los masificamos, estropeamos esos lugares.
–¿Entonces no me puedo quejar de que esté tan masificado?
–Puedes quejarte, pero te quejas de vicio. Porque tú y yo somos de esta masa turística, somos masificadores. Y venimos con los mismos pertrechos que los demás, nuestra ropa de aguas, calzado de montaña impermeable, los bastones de andar…
–Pues yo pienso volver aquí fuera de temporada, cuando no venga tanta gente.
–Yo no apuesto, pero te apostaría algo a que no lo haces…
–Estoy dispuesta a hacerlo. Qué poca fe tienes en mí…
–En ti y en mí y en todo quisqui. Todos hacemos cosas parecidas.