Nueva York

Les escribo estas líneas sentado en el metro que me lleva de vuelta al aeropuerto JFK para continuar un periplo de dos semanas por EE.UU. que va enlazando proyectos diferentes en cada escala. La próxima columna será desde el Loop de Chicago.

Como creo que hemos compartido con anterioridad, Nueva York no es una ciudad que me llame demasiado la atención. Desde una perspectiva personal, cada vez se me hace más dura y difícil. Con ojos profesionales, por supuesto, es referente en tendencias y en nuevas propuestas y para currar de lo nuestro. Una mina.

Por ello debo decir que me llevo la maleta física y la mental llena de referentes e ideas. Conceptos nuevos que espero que adaptemos y acaben aterrizando pronto en los lineales de su supermercado, su tienda de moda, su cajero automático y su bar preferido.

Han sido dos días de pasear por Greenpoint y Alphabet City, establecer campo base en el supermercado Whole Foods y repasar las nuevas formas de disponer productos, construir experiencias y venderte la idea que eso no es un súper sino un espacio donde pasar un buen rato mientras llenas el carrito a rebosar. 

También hemos podido ver las librerías físicas de Amazon Books (que no deja de tener su ironía) y las propuestas abarrocadas y exageradas de un retail de lujo que se prepara para hacer caja navideña. 

Después de todos estos impactos no puedes dejar de pensar en todas las oportunidades que los grandes almacenes españoles, hipermercados y centros comerciales parecen no estar aprovechando. Comparado con lo visto aquí, queda en casa todo un poco deslucido, como si nos diera tanto miedo qué puede pasar en el mundo online que no sabemos qué hacer, cómo hablarle a un público que mira el mundo desde su pantalla y que por horarios entiende la vida de la batería del teléfono.

Porque aquí hay gente joven, adolescentes comprando, familias que pasean juntas y en las que cada uno parece que encuentra lo que quiere. Eso sí, aquí hay mucha inversión, valentía y riesgo. ¿A qué esperamos?