Por fin tontos y malos

En diferentes ocasiones se ha vaticinado en esta página a lo largo de los años (en realidad se ha invocado, no vamos a ser hipócritas) la autodestrucción del arte contemporáneo. Los revolucionarios franceses clásicos, los jacobinos, con Robespierre a la cabeza, cuando ya no encontraron a nadie a quien llevar a la guillotina, entregaron la suya propia al verdugo. Algo parecido se vio en los procesos de Moscú, cuando algunos acusados exhortaban a Beria y compañía a que les aplicaran las penas más severas si con ellas salvaguardaban al Partido y La Unión Soviética. Por suerte para todos, no es infrecuente que a los más tontos y a los más malos (“el mal se autodestruye”) les den periódicos ataques de enajenación y acaben ejercitando la autofagia. Esto, qué duda cabe, clarea y desahoga mucho la vida social.

LA OBRA SE DESTRUYÓ...A MEDIAS; A PARTIR DE AHORA SERÁ MUCHO MÁS FAMOSA Y CARA

Nadie puede asegurar que el señor Banksy sea ni lo uno ni lo otro, ni tonto ni malo. Es únicamente artista, un célebre y anónimo grafitero británico que ha dejado muestras de su trabajo en todo el mundo y siempre con una gran repercusión mediática. Sus obras han alcanzado mucha notoriedad, pero, pintadas en muros y paredes, no pueden venderse. Claro que Banksy ha hecho versiones portátiles de alguna de ellas. Una de estas, Niña con globo, se subastó en Sotheby’s y alcanzó (con tasas) casi el millón y medio de euros. Pero en el mismo momento en que el subastador remató la puja con la maza de madera, el cuadro, que llevaba incorporada, oculta, una trituradora igualmente portátil (un ingenioso mecanismo de cuchillas preparadas para convertir la tela en espaguetis), empezó a deslizarse bajo el marco y autodestruirse.

El propio artista, a través de un comunicado, citando a Bakunin (con frase que atribuyó a Picasso), explicó sus razones: “El impulso de destruir es también impulso creativo”. Lo gracioso es que la obra se destruyó... a medias. Yo he visto el vídeo: la mitad quedó intacta. En realidad se parece ya a un cuadro con flecos. Es decir, también como autodestrucción fue un fraude. La obra será a partir de ahora mucho más famosa... y mucho más cara. Porque esta es la cuestión, los malos y los tontos pueden autodestruirse, pero los artistas modernos siempre consiguen detenerse a tiempo, porque viven de sus clientes, que son precisamente... los tontos y los malos.