A ti te lo puedo contar

No sé si los veré volverse a hablar estando yo vivo 

 

–Bueno, tienes otro." data-share-imageurl="">

–¿Y tú, qué milagro por aquí?
–Nada, voy a vender una finca de la familia y tengo que ver como está, que tengo todo abandonado lo que me dejaron mis padres. Es una pena.
–Normal, tienes tu vida en la ciudad.
–¿Y qué tal todo, la mujer, los hijos?
–No me hables. La mujer, mejor que yo, pero los hijos... Semana Santa, y el hijo mayor, el de Barcelona, sin venir.

No sé si los veré volverse a hablar estando yo vivo 

 

–Bueno, tienes otro...
–Precisamente. ¿Recuerdas al mayor, Paquito? Era de la edad de un hijo tuyo y estudiaron juntos.
–Me acuerdo, estudió con mi Roberto, el tuyo era muy listo. Estudió para perito, ¿no?
–Efectivamente, se hizo ingeniero y acabó encontrando trabajo en una empresa de Lérida. Allí dicen Lleida. Allí se casó.
–Al pequeño no lo recuerdo...
–Juanito, no me salió tan estudioso. Me costó que hiciese el bachillerato. Estos días está en casa. Se hizo guardia.
–¿Y lo tienes de vacaciones?
–A ti te lo puedo contar. Está de baja, por depresión. Fue por lo de Catalunya. Se fue allí de voluntario a los barcos aquellos, por los catalanes, que querían votar.
–Los “piolines”...
–Eso. Y resulta que lo destinaron a Lérida, Lleida.
–No me digas más...
–Sí. Donde vivía su hermano. Les mandaron cargar contra la gente que defendía una escuela. Y allí estaba su hermano en medio de la demás gente.
–...¿Y le pegó?
–Él me dijo que no. Pero se vieron las caras. Él se echó atrás, se fue quedando atrás para no pegar. Pero los otro cargaron, claro, y un compañero suyo le pegó a Paquito, le abrió la frente.
–Vaya por Dios...
–Después, Juan se peleó con el compañero que le pegó a su hermano. Lo oyó reírse y se echó a él. Ahora está enfrentado a los compañeros, no se habla con ellos. Y su hermano Paco no quiso venir a casa si está él.
–Vaya.
–Y esas heridas quedan. Nosotros vamos mayores, y no sé si los veré volverse a hablar estando yo vivo.
–No digas eso, hombre.
–A ti te lo puedo contar.