El turismo o la vida

–Estoy cansada de tanta excursión…
–Ya estabas cansada antes de salir de casa. No querías venir y ahora das el coñazo.
–¿Pero de verdad que disfrutas de aquí para allá en rebaño a lugares donde nos juntamos con otras tropecientas excursiones y cada rebaño detrás del guía con banderita de color?
–Bueno, he visto lugares que no habría visto y entré en museos sin hacer las colas que hace la gente que va por libre. 
–Yo habría preferido visitar menos lugares, quedarme con un solo museo y no andar por ahí arrastrada.
–Eres una elitista. Te gustaría viajar como lo hacían tus padres en su época, en los mejores hoteles y con calma. Como señores.

En vez de lo que consumimos a diario, consumimos turismo

–Pues sí, ¿a ti no? Mejor como señores que como ovejas.
–También a mí me gustaría viajar con tiempo, sin prisas y por mi cuenta y sin reparar en gastos.
–No se trata del dinero, hablo de la experiencia del viaje. De darse tiempo para conocer un lugar con calma, sus gentes…Eso es viajar, esto otro es consumir turismo.
–De acuerdo, pero es que tenemos estos quince días de vacaciones compartidas. Para nosotros, el tiempo es dinero. Tus padres podían permitírselo, nosotros no. 
–Parece increíble que mi padre fuese tan poco prudente para que lo timasen así con aquellos fondos.
–Eso ya es pasado, ahora están entre nosotros, entre la gente común, como tú y y su yerno. 
–Vale, de acuerdo. No discutamos, ¿qué nos toca hoy? ¿A dónde nos llevan?
–No te amargues, anda, que estropeamos el viaje. Disfrutemos lo que podamos los días que tenemos para estar juntos. 
–Es que esto es como el resto del año, como el resto de nuestra vida. En vez de lo que consumimos a diario, consumimos turismo, lugares.
–¿Crees que no me doy cuenta? Somos consumidores, servimos a la máquina, la alimentamos. No nos dejan sueltos ni en los días de descanso.
–¿Y no te disgusta?
–Sí, me disgusta. Me gustaría viajar como los señores de antes, me gustaría ser rentista, vivir sin prisa y sin angustias. No pensar en la vuelta de estas vacaciones. Pero tenemos la vida que tenemos y no sé como escapar y tú tampoco así que aprovecho lo que puedo. Además, reconoce que no lo hemos pasado mal estos días aunque ahora estés cansada y no tengas ganas de nada. Y hoy toca catedral por la mañana y por la tarde, puerto pesquero típico.