El último día de mi vida Kilian Jornet: “No se tomen la vida demasiado en serio”

Fue un 17 de junio de 2012 cuando Kilian Jornet (Sabadell, 1987) pensó que podía haber sido él.  Recuerda aquel día como el que más de cerca ha visto la muerte. Kilian se salvó, pero falleció su compañero Stephane Brosse. Lo recuerda para El último día de mi vida.

–Estábamos haciendo una travesía de esquí en el macizo del Mont Blanc cuando en la Aiguille d’Argentière, mientras cresteábamos para buscar por donde bajar, se rompió la cornisa entre nosotros. Él cayó 600 metros y yo me quedé a 10 centímetros de la rotura. Sabemos que podemos morir esquiando, escalando o al volante, pero al verlo cerca eres consciente de ello. Te preguntas por qué estaba él a aquel lado y yo a este.

Se juega la vida muchas veces y ha dicho que ha regresado a casa en otras tantas ocasiones recriminándoselo a sí mismo: “He sido un gilipollas y hoy podía no haber vuelto”. Como hace dos años, cuando logró esquivar las avalanchas  en los Alpes y el Everest.  Creyó que ya estaba, que se había acabado todo. “Piensas ‘mierda’ y nada más, pero al final paré las caídas o las avalanchas no se nos llevaron”.

En junio del año pasado superó cuatro veces en un mes los 8.000 metros y regresó entero para contarlo, aunque en su segunda incursión en el Everest se perdió en el descenso y no llevaba consigo sistema de comunicación alguno. Se la ha jugado muchas veces en la montaña, pero dice que, seguramente, se la ha jugado más cuando coge el coche o en la calle de una ciudad. Lo suyo es la montaña, y sus cimas. No sabe ni cree que pueda saber si hay algo más allá de la muerte. Si su vida fuera la solución para acabar con el cambio climático o la pobreza en el mundo la daría. “Pero no veo una situación en la que una vida solucionara esto”.

–¿Qué es la vida para usted? ¿Cómo vivirla?
–Para mí (cuerpo y mente) lo es todo. Si somos algo, somos vida, y esta vida se define en tiempo. Es a nosotros a quienes nos toca decidir cómo queremos aprovechar este tiempo, qué queremos aprender, conocer, sentir, por quién luchar y con quién compartirlo.

 

1. Si supiera que mañana es el último día de su vida, ¿qué haría? ¿Cómo lo pasaría?
Seguramente como cualquier otro día, pero sin dormir, pues no necesitaría recuperar energías para el día siguiente. Me levantaría, desayunaría y saldría a hacer alguna larga actividad, parte con mi compañera y parte solo, volvería a casa a cenar si tengo hambre y volvería a salir fuera.

2. ¿Qué le hubiera gustado hacer y ya no podrá porque no tendrá tiempo?
Creo que no debemos pensar en los caminos que hemos ido cerrando, pues cada decisión que tomamos es cierto que cierra puertas, pero es la única manera de abrir nuevas, no  sirve de nada lamentarse extrapolando aquello que quizá hubiera podido ser, creo que hay que aprender de las decisiones y saborear cualquier momento del camino. Si quieres hacer algo, no te lamentes buscando excusas, si realmente quieres hacerlo, a sabiendas de que habrá que sacrificar otras cosas, empieza a trabajar para ello.

3. ¿Qué aconsejaría a los que se quedan?
Que disfruten de cada día, de cada instante, de los detalles. Que no piensen en lo que se ve de ellos, que sean ellos mismos y hagan lo que les guste, aunque por ello sean vistos como frikis, asociales, extravagantes… Y que no se tomen la vida (como concepto histórico) demasiado en serio, somos muy muy pequeños, y así poder vivirla. 

4. ¿Cómo diría que fue su vida?
Aprendí, disfruté y fui feliz.

5. ¿De qué está más orgulloso?
De haber podido conocer a personas maravillosas, que me han enseñado un montón de cosas y hecho ver las verdades desde distintas perspectivas. De haber sido siempre curioso. 

6. ¿Se arrepiente de algo?
He cometido errores, y todos forman parte de quien soy y gracias a ellos he aprendido mucho. Arrepentirse no creo que sirva de nada, es pasado; es mejor intentar aprender y mejorar.

7. ¿El mejor recuerdo de su vida?
Cada día (de los que tengo memoria, aunque creo que en la parte de mi infancia que no recuerdo fui feliz), y el soñar, el imaginar cosas que hacer el mañana. Este soñar, aunque sea el recuerdo del sueño, es de una energía brutal.
 
8. ¿Cuál sería el menú de su última cena?
Si no tengo un hambre terrible, no comería. ¿Por qué, si mi cuerpo no va a necesitar más energía?
 
9. ¿Se iría a dormir?
No, tengo este concepto de que dormir es una función para recuperar energía para el día siguiente; si no lo hubiera… 

10. ¿Cuál sería su epitafio?
 Ninguno.