El último día de mi vida: Donna Leon "Intenta llevar una vida decente"

ILUSTRACIÓN: ORIOL MALET

Su Venecia ya no es lo que era. Está muriendo de éxito. Dice que los venecianos son una especie en extinción, que van a desaparecer. Llegó a Italia con 23 años y se enamoró de los italianos. Frente a la frialdad de los norteamericanos, le gustó el contacto físico que experimentó con los italianos; todos la querían y la besaban. Trabajó como guía turística y se quedó. Ahora vive sólo unos pocos días al mes en Venecia, su ciudad de adopción, porque el turismo la ha convertido en una “ciudad insoportable”.  Donna Leon (Nueva Jersey, 1942), la gran dama del crimen y la novela negra, pasa cada vez más tiempo en su casa de las montañas suizas. Eso sí, con su inseparable compañero desde hace treinta años: el comisario veneciano Guido Brunetti. Un investigador atípico. Es culto, tiene en su casa unos cuadros preciosos, ama a Paula, su mujer, que enseña literatura inglesa en la universidad, quiere a sus hijos... “Es una persona con la que yo podría convivir. Me siento muy afortunada por haber creado un personaje así”, dice. Y, además, después de tantos años, le sigue cayendo bien.

Guido Brunetti, que protagoniza ahora La tentación del perdón (Seix Barral y Edicions 62), su vigésima séptima novela, nació por casualidad. Como la Donna Leon dama de la novela negra. Escribió Muerte en la Fenice (1992) después de una conversación con un director de orquesta al que no le caía muy bien uno de sus colegas. Terminaron bromeando sobre la forma de hacerle desaparecer y ella se preguntó por qué no podía escribir un libro sobre ello. Un año después de haberlo terminado, un amigo le convenció para que enviara el manuscrito a un concurso literario en Japón. Lo ganó, y con el premio, un contrato para dos libros más. Y, así, hasta hoy, a prácticamente novela por año y con legiones de seguidores en todo el mundo.

–Brunetti ha investigado docenas de asesinatos. ¿Cómo ve usted la muerte? ¿Cómo se la imagina?
–No lo pienso mucho. Va a suceder, así que no importa si no lo pienso. No tengo ni idea de lo que sucede entonces. 

No ha tenido ninguna experiencia con la muerte ni le tiene un miedo especial. Tampoco sabe si hay algo más allá ni pierde “el tiempo pensando en ello”. 

–¿Por qué daría su vida?
–Eso sólo es algo que podemos saber en el momento en que se nos pide que demos nuestra vida por algo o por alguien. Podemos decir todas las cosas nobles que queramos, pero decidiremos cuando llegue el momento, independientemente de lo que nos hayamos jactado anteriormente.

Cree que es sabio, a cierta edad, examinar qué es lo que creemos que queremos en la vida o para qué somos ambiciosos y “ver si son cosas que realmente queremos o necesitamos”. Donna Leon da un consejo para la vida: “Ten cuidado con lo que deseas”.

A finales de los años cincuenta del siglo pasado sólo le dijeron: “Ve a obtener una buena educación, ten una vida decente y diviértete”.  Un consejo que se reveló visionario.

Desee, pero tenga cuidado.

1. Si supiera que mañana es el último día de su vida, ¿qué haría? ¿Cómo lo pasaría?
Si estuviera en mi casa en las montañas suizas, tomaría prestado el perro del vecino, como siempre hago, y daría un largo paseo por el bosque. Me gustaría tener el coraje de vivir un día normal, tal vez escribir correos electrónicos a mis amigos más cercanos y decirles lo maravilloso que fue el paseo. Cenaría, leería un rato y probablemente trataría de no irme a dormir para vivir un poco más. Y entonces todo habría terminado.

2. ¿Qué le hubiera gustado hacer y ya no podrá porque no tendrá tiempo?
Organizar un festival de una semana de óperas y oratorios de Händel. 

3. ¿Qué aconsejaría a los que se quedan?
Que se diviertan, sean amables y lean.

4. ¿Cómo diría que fue su vida?
Creo que fue feliz.

5. ¿De qué está más orgullosa?
De mi participación en dos orquestas barrocas que, con mi apoyo, grabaron muchas de las óperas de Händel. Creo que su música es una parte fundamental de nuestra cultura y me alegra que estas grabaciones permanezcan después de mí.

6. ¿Se arrepiente de algo?
No, de nada importante.

7. ¿El mejor recuerdo de su vida?
Caminar por las montañas.

8. ¿Cuál sería el menú de su última cena?
Pasta con algún tipo de verdura y helado de café de postre.

9. ¿Se iría a dormir?
Bueno, creo que no lo in­tentaría, porque pronto me iré a dormir por un largo tiempo.

10. ¿Cuál sería su epitafio?
Intenta llevar una vida decente y sé amable con los seres vivos.